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[e69][i72] EN el transcurso de las edades, el alma ha sido tema de
discusión, argumentación e intentos de definición. Ha sido y sigue siendo
el principal interés intelectual de las edades, y el tema más destacado de
todas las religiones y filosofías. Sólo por lo antedicho podemos deducir
que el alma posiblemente es una realidad en la naturaleza, pues el
testimonio milenario debe tener alguna base real. Eliminando todas las
conclusiones, basadas en visiones y experiencias de los histéricos,
neuróticos y casos patológicos, sólo restan los testimonios y un cúmulo de
deducciones de sensatos y reputados pensadores, filósofos y científicos,
lo cual evita el rechazo y merece el reconocimiento de la humanidad.
El Dr. Richard
Muller-Freienfelds (1) dice: "Para escribir la
historia de la creencia del hombre acerca del alma, tendría que escribirse
al mismo tiempo la historia de toda la raza humana".
El problema ha sido bien
resumido por el profesor Edward Scribner Ames (2):
"Por una parte tendríamos este yo o alma con sus
pensamientos; por otra el mundo de los objetos, otras [i73] personas y Dios. El
esfuerzo de los sabios consistió, durante siglos, en buscar la manera de
salvar el abismo entre el yo y los demás objetos. Pero entre las ideas,
como acontecimientos cerebrales y cosas externas, no había un puente
seguro que sirviera de garantía de que las representaciones cerebrales
eran exactamente iguales a los objetos del mundo externo. A ambos lados
de este golfo se alineó la [e70] hueste de filósofos: por una parte los idealistas que
defendían al yo, tratando vanamente de llegar a la realidad, postulada
por ellos mismos como fuera de su alcance; en la parte opuesta los
materialistas, tratando de ignorar al yo o considerándolo como un
fantasma, epifenómeno, hálito o bruma, emanado del mundo físico mismo.
Los denominados dualistas, suponen la realidad de lo síquico y de lo
físico, dando a cada uno su lugar, sin lograr responder adecuadamente a
la pregunta de cómo la mente sale de sí misma Y va hacia un objeto tan
diferente, o cómo el objeto pudiera ser ella misma y, sin embargo,
conocerlo."
Aquí pueden tener cabida
algunas definiciones del alma, extraídas de un vasto número de ellas. Se
observará que hay uniformidad muy marcada en la definición y exégesis. El
Diccionario de Webster define el alma en términos interesantes con gran
exactitud, y de acuerdo al punto de vista de la sabiduría oriental.
"Una entidad concebida como esencia, sustancia o
causa actuante de la vida individual, especialmente de la vida
manifestada en actividades síquicas; el vehículo de la existencia
individual que, en la naturaleza, está separado del cuerpo, y se afirma
que tiene existencia separable."
[i74] A medida que se investigan las diferentes interpretaciones
referentes a la naturaleza del alma, se presentan tres puntos de vista,
que han sido bien resumidos a nuestro juicio, en el mismo diccionario.
"Primero, el alma es considerada como una entidad o
sujeto, que se manifiesta especialmente en las actividades pensantes y
volitivas del hombre; es el tema de la experiencia meditativa del
cuerpo; no es la mente, sino lo que piensa y quiere.
"Segundo, el alma se identifica con la mente o con
la experiencia consciente; en psicología éste es el sentido común de la
palabra y también el concepto general de los idealistas.
"Tercero, se considera al alma como una función, o
la suma de las funciones del cerebro, por ejemplo, Pierre J. G. Cabanis
(1757-1808), enseñaba que el cerebro segrega pensamiento, como el
estómago digiere el alimento."
En dicho diccionario se
hace el siguiente comentario, de [e71] aplicación apropiada a la actual tendencia en el mundo del
pensamiento.
"Algunas concepciones, como la de Fechner, de que el
alma es el entero proceso unitario espiritual, conjuntamente con el
proceso unitario corporal, parecen estar a mitad de camino entre los
puntos de vista idealista y materialista." (3)
Quizás, después de todo,
el "noble sendero medio", que tanta importancia tiene para los budistas,
sea para la generación venidera, un medio de escape de estas posiciones
extremas.
Los egipcios sostenían
que el alma era un rayo divino, [i75] actuando por medio de un compuesto peculiar fluídico,
mientras que los judíos la consideraban como un principio vital. Los
indúes enseñan que el alma humana es una porción de un Principio
inmutable, el Alma del Mundo, el Ánima Mundi, el éter Akasha
omnipenetrante del espacio. Este éter es, sencillamente, el conductor de
determinados tipos de energía, y sirve como medio de interrelación entre
el espíritu esencial y la materia tangible.
Pitágoras, quien tanto
hizo en su época para vincular las filosofías oriental y occidental, daba
las mismas enseñanzas. Lao-Tsé enseñó, en China, que el alma espiritual
está unida al alma vital semimaterial, y que ambas animan al cuerpo
físico. Los griegos, a su vez, sostenían que el alma (con todas las
facultades mentales) era separable del cuerpo, mientras que los romanos
consideraban al alma como una triplicidad -un alma espiritual, un alma
intelectual o mente, y un cuerpo vital. Muchos, tal vez como Teofrasto, la
consideraban "el principio real de la pasión", y Bernard Hollander (4) dijo:
"Los estoicos dieron curso a una nueva designación
del principio animador o teoría del principio vital, es decir, el
neuma... Con la introducción del neuma se inició esa tricotomía de la
personalidad humana, cuerpo, alma y espíritu, que ha figurado
prominentemente en las especulaciones de los teólogos. El [e72] concepto del alma o
siquis... se diferenció en dos conceptos... por una parte, la fuerza
vital de los fisiólogos y, por la otra, el espíritu o alma inmaterial
del hombre."
[i76] Por lo tanto, los estoicos destacaban una enseñanza
totalmente de acuerdo a la filosofía oriental, eliminando la brecha entre
los dos hemisferios.
Platón (5) exponía la doctrina del alma, de la manera
siguiente:
"Creía que el alma tenía tres partes. Una, la
inmortal o racional, procedente de Dios; la otra, mortal, animal o
sensoria, la sede del apetito y de la sensación, que pertenece al
cuerpo, y una tercera ubicada entre ambas, posibilitando la interacción
-la voluntad o espíritu-, mediante la cual la razón conquistaba al
deseo. Las plantas poseen la parte más baja y los animales las dos
partes inferiores. Pero la parte racional es exclusivamente humana.
"A esta alma racional la consideraba de naturaleza
inmaterial y metafísica, incapaz de ser percibida por los sentidos, y
sólo perceptible por el intelecto. La unión con el cuerpo físico, mortal
y material, sólo era un incidente menor en su larga carrera... Platón
trazó así una distinción fundamental entre alma y
cuerpo."
Aristóteles consideraba
al alma como la suma de los principios vitales, siendo para el cuerpo lo
que la visión para el ojo. El alma era para él el verdadero Ser en el
cuerpo; Plotino estaba de acuerdo con él. Consideraba al alma como la
sensibilidad viviente del cuerpo, correspondiente a un grado más elevado
del ser que la materia. Tertuliano dividía al alma en dos partes, un
principio vital y otro racional, como lo hizo también San Gregorio. La
mayoría de las escuelas orientales considera [i77] al alma como al yo, el
individuo, y el misticismo cristiano especula sobre la doctrina de San
Pablo, de que hay en todo ser humano una potencialidad que él denomina
"Cristo en vosotros", y que por su presencia permite a cada hombre
alcanzar, en el tiempo, el estado crístico. Una estrecha comparación entre
la enseñanza oriental y la cristiana, lleva a la conclusión de que los
términos: [e73] Yo,
Alma, Cristo, significan el mismo estado de ser o de conciencia, e indican
la realidad subjetiva en cada hombre.
Los primeros Padres
cristianos estaban muy influidos por las ideas griegas, respecto al alma.
Sus enseñanzas fueron posteriormente matizadas por el gnosticismo y el
maniqueísmo. Consideraban al alma como luz, y al cuerpo como oscuridad;
que la luz debía iluminar al cuerpo y, con el tiempo, liberarse del
cuerpo. San Gregorio, en el siglo IV, hacía resaltar la triplicidad,
cuerpo, alma y espíritu, como lo hizo San Pablo. Su enseñanza resumía los
puntos de vista de los mejores pensadores de su época y, según dice el Dr.
Bernard Hollander (6), enseñaba que:
"... el alma no tiene partes. No obstante, San
Gregorio diferenciaba las facultades nutritivas, sensitivas y
racionales, correspondientes al cuerpo, alma y espíritu. La naturaleza
racional no está presente por partes iguales en el cuerpo. La naturaleza
superior emplea la inferior como su vehículo. En la materia reside el
poder vital; en lo vital radica el poder sensorio, el cual va unido a lo
racional. El alma sensible es el medio más puro que la carne y más burdo
que el alma racional. El alma [i78] unida al cuerpo es el origen real de toda
actividad."
Desde el siglo V hasta
el XVII, tenemos los conceptos de varias escuelas: los escolásticos, los
filósofos árabes, los cabalistas, los filósofos de la Edad Media y ese
notable grupo de hombres que llevó a cabo la Reforma y el Renacimiento.
Discutieron las diversas teorías relativas al alma, pero no lograron mucho
progreso, pues todo tendía al surgimiento de la ciencia moderna, al
establecimiento de la nueva medicina y a las revelaciones de la era de la
electricidad. Gradualmente, el aspecto forma de la naturaleza, y, las
leyes que rigen los fenómenos naturales, acapararon la atención, hasta que
las especulaciones referentes al alma y a su naturaleza, fueron relegadas,
cada vez más, a los teólogos.
En el siglo VII, Stahl
escribió mucho sobre la cuestión del alma, y resumió gran parte de la
enseñanza que existía en su época. A eso se le denominó Teoría del
Animismo. Esta [e74]
doctrina postula que el alma es el principio vital, responsable de todo
desarrollo orgánico. Hablamos del animismo de las razas poco
evolucionadas, que les dio personalidad y adoró a las fuerzas de la
naturaleza; reconocemos el animismo delineado por Stahl en los posteriores
ciclos de nuestra era, como algo siempre presente; estudiamos las
enseñanzas de los científicos modernos, respecto a la fuerza, a la
energía, al átomo, y descubrimos que [i79] enfrentamos un mundo de
energías que no puede ser negado. Vivimos en un universo animado por
fuerzas. Velocidad, actividad, vitalidad, trasmisión del sonido, energía
eléctrica, y frases análogas, constituyen los lemas de hoy. Hablamos y
pensamos en términos de fuerza.
Resumía Stahl (7) la enseñanza en los términos siguientes:
"... el cuerpo fue hecho para el alma; el alma no
fue hecha para el cuerpo, ni tampoco es producto del mismo... El origen
de todo movimiento vital es el alma, que construye el mecanismo del
cuerpo y lo mantiene para protegerse de las influencias externas... La
causa inmediata de la muerte no es la enfermedad, sino la acción directa
del alma, que abandona la maquinaria corpórea porque ya no le sirve
debido a una grave lesión, o porque decidió no
utilizarla."
Berkeley, en forma
interesante, define al alma como un ser simple, activo, revelado por la
experiencia.
La moderna psicología
materialista, que considera al alma como producto de la actividad del
cerebro, quizás no esté del todo equivocada, cuando se refiere a una
manifestación secundaria del alma vital.
El Dr. Richard
Müller-Freienfels (8) dice:
"... no debemos considerar al cuerpo como un
mecanismo atómico, sino más bien como el vehículo de una energía vital
abarcante, de allí que el 'cuerpo' deje de ser meramente materia y se lo
conciba como 'animado'".
[i80] Continúa diciendo:
[e75] "¡Por fin
vemos la posibilidad de llegar a un concepto del alma! Recordemos que el
género humano llegó a formarse este concepto. No con el fin de explicar
la 'conciencia' (pues el 'alma' puede existir sin conciencia), sino que para
hacer comprensible esa continuidad compleja de actividades llamadas
vida, el género humano creó el concepto alma. Ya hemos subrayado el
hecho de que en todas las culturas primitivas, el 'alma' no es, en modo
alguno, idéntica a la conciencia, y que esta equivalencia es una
restricción filosófica posterior. De hecho, lo que el hombre primitivo
entiende por 'alma', es lo que nosotros llamados 'vida'. 'Animado' y
'vivo', son, como conceptos, completamente idénticos; así como los
conceptos 'inanimado' y 'muerto' son idénticos. La palabra griega
siquis, no significa en modo alguno meramente conciencia, sino que
comúnmente puede traducirse como 'vida', análogamente y en muchos casos
las palabras alemanas leben y seele, lo mismo que las inglesas 'life' y
'soul', son intercambiables...
"En esto estamos de acuerdo con las dos tendencias
principales de la filosofía moderna. Hasta los materialistas posteriores
llegaron a admitir que el alma no es una sustancia, sino que los
procesos síquicos tienen lugar en la sustancia, por tanto, la consideran
como equivalente a 'movimiento'. Por otro lado los conciencialistas
también han considerado los procesos síquicos como 'acontecimientos',
que de un modo u otro debían relacionarse con los movimientos
físicos.
"Aceptamos ambas nociones. Lo que llamamos 'alma' no
es 'sustancia' ampliada ni 'sustancia' pensante; no es en modo alguno
'sustancia', sino un hecho altamente complicado, una continuidad de
efectos, que se revela por una parte, en la construcción del cuerpo, y
por otra, en la conciencia.
[i81] "En todo caso, nuestra doctrina, que no divide al universo
en sustancia y conciencia, sino que establece un vínculo de unión entre
ambos, y por un lado se revela materialmente y es también la hipótesis
de la conciencia, difiere a la vez del materialismo y del
conciencialismo, en que no concibe al alma existiendo sólo en la
sustancia, ni tampoco sólo en la conciencia. Por el contrario, tanto la
conciencia como el cuerpo, aparecen tan sólo como efectos de una tercera
cosa que abarca ambas, produciendo la conciencia y dando forma a la
materia prima. Hemos visto que la conciencia demanda necesariamente un
'ser' más profundo, mientras que la teoría materialista, demanda un
'poder' formativo, que constituye el cuerpo, y con él, el alma. Podría
llamarse a esta teoría 'monística', aunque evita tanto la unilateralidad
como el [e76]
dualismo; sólo que el concepto ha sido exagerado y tanto la teoría
conciencialista y la materialista se describen como monistas, aunque
después de todo es incorrecto. Denominamos dinámica a la teoría que
tratamos de desarrollar, porque representa la naturaleza del alma como
fuerza dirigida, y también podemos llamarla vitalista porque esta
fuerza, que da forma al cuerpo y engendra la conciencia, demuestra ser
idéntica a la vida."
La Doctrina Secreta
(9) insinúa la relación entre estos tres términos:
cuerpo, alma y espíritu.
"Consideramos la vida como la forma única de la
existencia, manifestándose en lo que llamamos materia o lo que,
separando los términos en forma incorrecta, se denomina espíritu, alma y
materia en el hombre. La materia es el vehículo para la manifestación
[i82] del alma, en
este plano de existencia, y el alma es el vehículo en un plano más
elevado, para la manifestación del espíritu, y los tres son una trinidad
sintetizada por la vida que los compenetra a todos."
'Alma' y 'yo' son
términos sinónimos en la literatura oriental. El principal tratado sobre
el alma, su naturaleza, propósito y existencia, es la más famosa de todas
las Escrituras orientales. El Bhagavad Gita. Paul Deussen (10) resume la doctrina referente a Atma, el yo o alma, como
sigue:
"Si Para nuestro actual propósito nos
aferramos a esta diferencia, de Brahma como principio cósmico del
universo, y Atma como lo síquico, la idea fundamental de toda la
filosofía Upanishad, puede ser expresada por la sencilla
ecuación":
Brahma =
Atma
Es decir, Brahma es el
poder que se materializa en todas las cosas existentes; crea, sostiene,
preserva y recibe de vuelta, en sí mismo, a todos los mundos; este eterno
y, divino poder infinito, es idéntico a Atma, en otras palabras, después
de despojado de todo lo externo, se descubre que en nosotros el alma es
nuestro propio ser real y muy esencial, el yo individual. Esta similitud
entre Brahma y Atma, Dios y Alma, es el concepto fundamental de toda la
doctrina de los Upanishads...
[e77] "Atma es, como frecuentemente se ha indicado, una idea
susceptible de muy diversas interpretaciones. La Palabra no significa
otra cosa que 'el yo', entonces surge la pregunta: ¿qué es lo que
consideramos como nuestro yo? Aquí son posibles tres posiciones, según
se entiende [i83] por
Atma (1) el yo corpóreo, el cuerpo; (2) el alma individual, libre del
cuerpo, que como sujeto conocedor es lo contrario del objeto y distinto
de él; (3) el alma suprema, donde el sujeto y el objeto no difieren
entre sí o que, de acuerdo al concepto indú, el sujeto, es el conocedor
sin el objeto."
Un escritor oriental
(11) comenta
"Todos los seres orgánicos poseen un principio de
autodeterminación, al cual se da generalmente el nombre de 'alma'. En el
estricto sentido de la palabra, 'alma' pertenece a todo ser que posee
vida y las diferentes almas son fundamentalmente idénticas en su
naturaleza. Las diferencias se deben a las organizaciones físicas que
oscurecen y frustran la vida del alma. La naturaleza de los cuerpos, en
que están incorporadas las almas, explica sus diversos grados de
oscuración.
"Cada budi, con su captación de los sentidos y cosas
análogas, es un organismo aislado, determinado por su karma y posee su
propia y peculiar ignorancia (advidya). El ego es la unidad psicológica
de esa corriente de experimentación consciente que constituye lo que
conocemos como vida interna de un yo empírico."
El yo empírico es una
mezcla del libre espíritu y el mecanismo de purusha y prakriti... Cada ego
posee en sí un cuerpo de materia burda, que se disuelve en la muerte, y
también un cuerpo sutil formado por el mecanismo síquico, incluyendo los
sentidos.
Cierta escritura indú
(12) resume esta enseñanza como:
[i84] "Hay cuatro atmas: 'la vida, la mente, el alma y, el
espíritu. La ultérrima fuerza que yace en la raíz del poder macrocósmico
de las manifestaciones del alma, de la mente y, del principio vida, es
el espíritu'."
Por lo tanto, todo
parece ser una expresión de la fuerza vital y empezamos a aproximarnos a
la verdad, tal como se [e78] formula en Oriente, de que la materia es espíritu o energía,
en su manifestación inferior, y el espíritu es materia en su expresión
superior. Entre ambos extremos manifestándose en tiempo y espacio, llegan
esas diversificaciones de la vida conciencia manifestada, que absorben el
interés del hombre religioso, del sicólogo, del científico y del filósofo,
según sus peculiares predilecciones y tendencias. Todos estudian los
aspectos variables de la única vida animadora.
Las diferenciaciones,
las terminologías y las clasificaciones, en relación con estos diversos
modos de encarar la verdad, son causa de gran parte de la confusión. Nos
empeñamos en dividir en parte una Realidad unificada y, al hacerlo,
perdemos nuestro sentido de proporción y le damos más exagerada
importancia a determinada parte, que momentáneamente disecamos. Pero el
conjunto permanece intacto, y nuestra comprensión de esta Realidad aumenta
a medida que nuestra conciencia se hace incluyente y participa de una real
experiencia.
El testimonio de esta
experiencia puede ser trazado desde la noche misma de los tiempos. Desde
la aparición [i85] de la
familia humana, durante el despliegue del desarrollo evolutivo del plan
mundial, existió un paralelo desenvolvimiento progresista de la idea de
Dios, para justificar la naturaleza, y de la idea del alma, para explicar
al hombre. Aún no se ha creado una antología del alma, porque la misma
magnitud de la tarea sirve probablemente de impedimento.
Las conjeturas siempre
han sido abundantes, respecto adónde ha de buscarse el alma y dónde puede
estar ubicada en la forma humana. Aquí podrían ser expuestas algunas
teorías:
- Platón sostenía que el principio vital estaba en el
cerebro, y, que el cerebro y la médula espinal eran los coordinadores de
la fuerza vital; mientras que
- Straton la situaba en la parte anterior del
cerebro, entre las cejas.
- Hipócrates, ubicaba la conciencia o alma en el
cerebro.
- [e79] Herófilo, hacía al calamus escriptorius la sede principal
del alma.
- Herasístrato colocaba el alma en el cerebelo o
pequeño cerebro, y declaraba que estaba relacionada con la coordinación
de los movimientos.
- Galeno, el gran precursor de los modernos métodos
de medicina, opinaba que el cuarto ventrículo del cerebro, es la sede
del alma en el hombre.
- Hipólito (siglo III d.C.) dice: "Las membranas de
la cabeza son suavemente movidas por el espíritu que avanza hacia la
glándula pineal. Cerca de ésta se halla situada la entrada del cerebelo,
que admite la corriente del espíritu y la distribuye [i86] en la médula espinal.
Este cerebelo, por un proceso inefable e inescrutable, atrae por medio
de la glándula pineal a la sustancia espiritual dadora de vida.
- San Agustín consideraba al alma situada en el
ventrículo medio.
- Los filósofos árabes, que modelaron tan
intensamente la mentalidad medieval, asignaban a los ventrículos del
cerebro la sede del alma o vida consciente.
- El Dr. Bernard Hollander (13)
dice:
"La razón por la cual los antiguos filósofos, de
quienes los árabes adoptaron esta ubicación, colocaron las facultades en
ciertas células, queriendo significar cavidades o ventrículos,
probablemente tenía por finalidad conceder más espacio al neuma, la
sustancia gaseosa, para que se expandiera... Algunos distinguieron
cuatro regiones: El primero o ventrículo anterior del cerebro, que según
se suponía, miraba al frente, era el ventrículo del sentido común;
suponían que de él se ramificaban los nervios de los cinco sentidos
externos, y en él, con ayuda de estos nervios, se reunían todas las
sensaciones. El segundo ventrículo, conectado con el primero por una
minúscula abertura, fue designado como la sede de la facultad
imaginativa, porque las impresiones de los cinco sentidos externos se
trasmiten al segundo ventrículo desde el primero, como segunda etapa en
su progreso a través del cerebro. [e80] El tercer ventrículo
era la sede del entendimiento y el cuarto estaba consagrado a la
memoria, por que se hallaba cómodamente situado como depósito, donde las
concepciones de la mente, digeridas en el segundo ventrículo, podían ser
trasmitidas para su atención y acumulación. En realidad el denominado
ventrículo anterior consta de dos ventrículos [i87] laterales, derecho e
izquierdo, que se comunican entre sí, y son parte del tercer ventrículo
(llamado antiguamente ventrículo medio) por el agujero de Monro; el
tercer ventrículo se comunica con el cuarto ventrículo (llamado por los
antiguos el ventrículo posterior) por la cisura de Silvio.
"Los ventrículos laterales están recubiertos, por
encima, por el cuerpo calloso; el tercero lo está por el tálamo óptico y
el cuarto está situado entre el cerebelo y la comisura... Si el sentido
de la vista y el oído son estimulados simultáneamente, sus efectos se
conectan de un modo u otro, en la conciencia; el conocimiento de esto
inspiró la hipótesis de un centro sensorio, al cual se le aplicó el
nombre de sensorium commune, o sentido común. Este centro fue
considerado por algunos como la sede del alma. Como las partes del
cerebro son dobles, los lugares que se podía elegir eran muy limitados,
y sólo cabía escoger las estructuras de la línea media, como un ejemplo
la glándula pineal, por Descartes y, últimamente, en el siglo XIX, el
tálamo óptico, por W. B. Carpenter, y la comisura cerebral, por Herbert
Spencen".
- Roger Bacon, consideraba que el centro del cerebro
era el lugar donde podía encontrarse el alma.
- Ludovico Vives (14), "
consideraba al alma como el principio, no sólo de la vida consciente,
sino de la vida en general; el corazón es el centro de la actividad
vital o vegetativa; el cerebro, de su actividad intelectual".
- Mundinus, famoso anatomista de la Edad Media, creía
firmemente en los "espíritus animales". Enseñaba que éstos pasaban al
tercer ventrículo por un angosto pasaje, y también [i88] que las células del
cerebro son la sede del intelecto.
- Vesallus (15), fue el primero
en diferenciar la materia gris y blanca del cerebro, y en describir los
cinco ventrículos, "distinguía tres almas... y asignaba al cerebro el
alma principal, la [e81] suma de los espíritus animales, cuyas funciones
eran definidamente mentales".
- Servetius colocaba el alma en la cisura de Silvio,
canal que vincula el tercero y cuarto ventrículos del cerebro.
- Telesio (16), en De Rerum
Natura, "enseñaba que el alma era la forma más sutil de la materia, una
sustancia muy delicada, encerrada en el sistema nervioso, eludiendo
nuestros sentidos. Su asiento es principalmente el cerebro, pero se
extiende también a la médula espinal, a los nervios, a las arterias, a
las venas y a las membranas que recubren los órganos internos...
Comprendiendo que el sistema nervioso está en estrecha relación con la
vida-alma, reconocía que el alma del hombre difería únicamente en grado,
del alma de los animales. Suponía además, que el alma material en el
hombre, alma divina no corpórea, directamente implantada por Dios, se
unía con el alma material".
- Willis asignaba las diversas facultades del alma,
tales como mentalidad, vitalidad, memoria, etc., a diferentes partes del
cerebro.
- Vieussens situaba el alma en el centro óvalo.
- Swedenborg (17) decía: "El
camino real de las sensaciones [i89] del cuerpo hacia el alma... va a
través de los cuerpos estriados... Todas las determinaciones de la
voluntad descienden también por ese camino... Es el Mercurio del Olimpo;
anuncia al alma lo que le está ocurriendo al cuerpo, y lleva al cuerpo
los mandatos del alma.
Los cuerpos estriados
son un par de grandes ganglios del cerebro, situados inmediatamente debajo
de la región anterior y superior.
- Hollis deducía que "tanto la sensación como el
movimiento, tienen su poder en la médula del cerebro. Ésta es por lo
tanto, la sede del alma".
- [e82] Charles Bonnet (18) decía "Los
diferentes sentidos... de que estamos dotados... tienen, en algún sitio
del cerebro, comunicaciones secretas, por cuyo medio pueden actuar unas
sobre otras. La parte en que tienen lugar las comunicaciones debe ser
considerada como la sede del alma... Por esta parte el alma actúa sobre
el cuerpo y, por el cuerpo, sobre muchos seres distintos. Ahora el alma
actúa sólo por medio de los nervios.
- von Sommerin, (19), localizaba
la sede del alma en el fluido de los ventrículos cerebrales, mientras
que
- W. B. Carpenter (19), el
fisiólogo, consideraba el tálamo óptico como asiento de la vida del
alma.
Sin embargo, desde la
época de Francis Joseph Gall, el gran animista y médico fundador de la
ciencia de la frenología, no se ha prestado gran [i90] atención a la situación
probable del alma. La mente ha asumido una posición conspicua; el
carácter, la ética y lo que se ha denominado la ciencia de la etología,
han venido a la existencia. La relación de las cualidades síquicas con el
cerebro se ha convertido en tema de estudio, y hoy hemos incluido las
glándulas en nuestras especulaciones, y así se ha desarrollado la idea.
Las modernas enseñanzas mecanicistas de la psicología han sustituido
temporariamente a las ideas vitalistas, animistas y místicas más antiguas.
El método materialista ha sido, sin embargo, de profundo valor. Ha
producido dos cosas, entre muchas otras. Primero, mantuvo el equilibrio y
produjo el conocimiento de una estructura, basada en hechos naturales, que
neutralizaron los errores y deducciones del místico visionario y las
supersticiones de los teólogos religiosos. Segundo, por medio de las
conclusiones a que llegaron, mediante el trabajo de los sicólogos
modernos, por el estudio de la mente y su poder y por la influencia de
organizaciones como la Ciencia Cristiana y el Nuevo Pensamiento, se tendió
un puente entre Oriente y Occidente. Ahora es posible que la doctrina
oriental de la triplicidad: [e83] alma, mente y cerebro, sea apreciada y comprendida. Una vez
eliminados ciertos rasgos indeseables (y existen varios) y en colaboración
con la ciencia occidental, puede surgir de nuevo la luz de Oriente, y
señalar a la humanidad el camino hacia un nuevo estado del ser, hacia una
más plena comprensión de poder, y hacia una apreciación más real [i91] de la naturaleza del alma humana.
Entonces quizá apreciemos la veracidad del concepto de Robert Browning
(20) acerca de este ser humano integrado:
"Tres almas forman un alma: primero, a saber, un
alma en cada una y en todas las partes del cuerpo, asentada allí,
actúa, y es el Hacedor; utiliza la tierra; allí abajo termina el
hombre; pero, dirigiéndose hacia arriba para ser guiado, crece
en lo interno y también crece dentro de él la otra alma que,
asentada en el cerebro, utiliza a la primera, con sus experiencias,
y siente, piensa y quiere, y es el Conocedor; que también a su
vez se dirige hacia arriba, crece y de nuevo se desarrolla en él
la última alma, que utiliza a las dos primeras, subsistiendo con
la ayuda o no, de ellas, constituyendo el yo del hombre -es el Ser;
y se apoya sobre aquél, lo utiliza como lo utilizó al primero, y
dirigiéndose hacia arriba se sostiene y, es sostenido por Dios; el
hombre termina arriba, en el terrible punto de intercambio, y no
necesita un lugar porque retorna a Él. El Hacedor, el Conocedor, el
Ser; tres almas, un hombre.
Notas:
1.- Mysteries of the Soul, pág. 24. 2.- Religion,
págs. 172, 128. 3.- Webster's Dictionary, Edición 1923. 4.- In
Search of the Soul, T. I, págs. 53, 54. 5.- Ídem, pág. 35. 6.- Ídem,
pág. 88. 7.- Ídem, pág. 169. 8.- Mysteries of the Soul, págs. 40,
41, 42. 9.- La Doctrina Secreta, T.I, págs. 79, 80, de H. P.
Blavatsky. 10.- The Religion and Philosophy of India, págs. 39,
94. 11.- Indian Philosophy, T. II, págs. 279, 283, 284, 285, de
Radhakrishan S. 12.- Las Fuerzas Sutiles de la Naturaleza, citado del
Prashnopanishad, por Rama Prasad, pág. 106. 13.- In Search of the Soul,
T. I, pág. 97. 14.- Ídem, pág. 119 15.- Ídem, pág. 129. 16.-
Ídem, pág. 132 17.- Ídem, T. I, pág. 186, de Bernard Hollander. 18.-
In Search of the Soul, pág. 190 19.- Las conjeturas de estos diversos
escritores fueron extraídas de la citada obra del Dr. Hollander. 20.- A
Death in the Desert.
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